martes, 15 de marzo de 2011

Trabajo Práctico de repaso 5º Año Docente Alejandra Alcaraz Prácticas del Lenguaje:

Lee atentamente el Texto “Los tres hombres sabios” Buscar las palabras desconocidas en el diccionario.

1-¿Qué tipo de texto es? ¿Por qué? ¿Como era el camello que extravió el hombre? ¿Según los sabios cómo es mejor llegar a la verdad?

2-Cambiar el final en un párrafo.

3- Completar los siguientes cuadros con palabras del texto.

Sustantivos Propios

Sustantivos comunes

Concretos

Abstractos

Individuales

Colectivos

Adjetivos calificativos

Adjetivos

gentilicios

Adjetivos Numerales

Cardinales

Ordinales

Múltiplos

Partitivos

5-

Verbos

Conjugados

Infinitivo(Ar,er, ir)

6-Extraer del texto y justificar la tildación:

Aguda: __________________________________________________________________________________

Grave: __________________________________________________________________________________

Esdrújula: ______________________________________________________________________________

7-Analizar sintácticamente las siguientes oraciones:

El camello descansa al costado del camino.

Los sabios del pueblo viajaban.

¡Qué sorpresa!

El camino largo termina en el desierto.

8-Dictado: 9-Ortografía 10-Prolijidad letra legible

Los tres hombres sabios

Tres hombres de gran inteligencia, sabiduría y percepción viajaban juntos por el ancho mundo. Eran conocidos y respetados como Los Tres Hombres Sabios. En cierta ocasión, en uno de sus viajes, se toparon con un camellero que iba preguntando a todos los que pasaban si habían visto a uno de sus camellos, que se le había perdido.
- ¿Tú camello es ciego de un ojo?- preguntó el primer sabio.
-Sí dijo el camellero.
-¿Le falta uno de los dientes de adelante?- preguntó el segundo.
- Sí, sí.
- ¿Es rengo de una pata? - preguntó el tercero.
- Claro que sí.
Los tres hombres sabios le aconsejaron al camellero que caminara en sentido contrario al que ellos habían seguido hasta allí, y probablemente encontraría su camello. El buen hombre se apresuró a seguir el consejo, convencido de que los tres sabios se habían cruzado con su animal.
Pero como no lo encontró enseguida, se volvió tan rápido como pudo, confiado en encontrar a los tres sabios para preguntarles qué debía hacer y dónde exactamente habían visto al camello.
Los encontró al atardecer, en un lugar donde estaban descansando de la jornada.
- ¿Su camello llevaba una carga de miel de un lado y de trigo del otro? - preguntó el primer hombre sabio.
- Sí, sí - dijo el camellero.
-¿Por casualidad lo monta una mujer embarazada? - preguntó el segundo.
- Así es.
- No sabemos dónde está - informó el tercero.
Después de esas preguntas tan precisas, la negativa parecía una burla. El camellero empezó a pensar que los tres hombres se habían quedado con el camello, la carga y la mujer. Inmediatamente fue con su queja al cadí de el lugar, acusándolos de ladrones y secuestradores, para que el juez los obligara a decir la verdad.
El juez consideró que, en efecto, había buenos motivos para sospechar, y los hizo detener como posibles ladrones mientras investigaba los hechos.
Unas horas más tarde el camellero encontró el camello vagando por el campo con su carga y su jinete. La mujer, agotada por la marcha, se había quedado atrás para descansar un poco con la intención de alcanzar después la caravana por un atajo, pero no pudo lograrlo y perdió el camino. El camellero, un hombre honesto, volvió a la corte de justicia a pedir que los tres sabios fueran puestos en libertad. El juez los dejó libres y les preguntó, con mucha curiosidad, como sabían tanto de un animal al que nunca habían visto.
- Vimos las huellas de sus pisadas en el camino- dijo el primer hombre sabio.
- Una de las marcas era más débil que las demás, por lo que me di cuenta que era rengo - dijo el segundo hombre sabio.
- Había mordisqueado los matorrales de un sólo lado del camino: por eso supe que era ciego de un ojo - dijo el tercer hombre sabio.
- Las hojas estaban rasgadas - continuó el primer hombre sabio, - Y eso demostraba que había perdido un diente.
- De un lado del camino se amontonaban las abejas para libar la miel, del otro lado venían ejércitos de hormigas a llevarse los granos de maíz. Así supimos cuál era la carga del camello - explicó el segundo hombre sabio.
- También encontramos algunos cabellos humanos, tan largos que nos hicieron pensar que debían ser de mujer. Estaban precisamente en un lugar donde alguien había detenido al animal y se había apeado - declaró ante el juez el tercer hombre sabio.
- En el lugar donde la mujer se sentó, vimos huellas de las palmas de ambas manos, tanto al sentarse como al levantarse, por lo que nuestra deducción fue que debía encontrarse en un estado muy avanzado del embarazo - dijo el primer hombre sabio.
- ¡Y porqué no presentaron estos argumentos en su defensa? -preguntó el camellero, adelantándose a la curiosidad del juez, cada vez más sorprendido.
- Porque contamos con que ese hombre seguiría buscando. Nos parecía una persona de mucha experiencia en su oficio, que terminaría por encontrar a la bestia.
- Consideramos que, con la alegría de haber recuperado su mujer y su camello, se sentiría lo bastante justo y generoso como para reconocer su error y solicitar nuestra libertad.
- También tuvimos en cuenta la curiosidad natural del juez, que lo llevaría a investigar - dijo el tercer hombre sabio.
- Si el juez y el camellero descubrían la verdad por sus propios medios, se sentirían mucho más seguros de los hechos que si nosotros tratábamos de convencerlos.
- Sabemos por experiencia que es mejor que la gente llegue a la verdad a través de lo que descubren por sí mismos (l a observación, la percepción, la atención) para llegar a ella. Y de lo que piensan por voluntad propia.
- Ha llegado la hora de irnos, porque nos espera una tarea que debemos cumplir.
Y los tres sabios siguieron adelante hacia su destino. Todavía se los encontrará enseñando por los caminos de la tierra.

0 Comments:

Post a Comment



By :
Free Blog Templates